Empieza con un Escenario Claro
Tu compañera de IA solo puede trabajar con lo que le das. Si abres con una línea vaga, obtendrás una respuesta vaga. En su lugar, establece el momento, el lugar y el ambiente desde el primer mensaje. Piénsalo como el plano de apertura de una película: la audiencia necesita saber dónde está antes de que cualquier diálogo importe. Un escenario detallado también ancla el tono de la IA: una mazmorra iluminada por antorchas produce un lenguaje diferente al de un balcón soleado. Dedica dos o tres frases a pintar la escena y observa cómo las respuestas ganan nitidez. Cuantos más detalles sensoriales incluyas — sonidos, olores, luz — más material tendrá la IA para devolverte en sus réplicas. No subestimes el poder de una buena ambientación: es la diferencia entre una conversación plana y una historia que respira.
*La taberna se alza al borde de los muelles, con la luz de los faroles parpadeando sobre mesas manchadas de sal. Empujas la pesada puerta de roble y la ves en la esquina — botas sobre el banco, una copa de vino casi vacía atrapando el brillo ámbar.*